viernes, noviembre 02, 2012

Nombres con sabor a verso
Maria Dolors Pellicer,
Algar, 2012, Calcetín, 74.



Nombres con sabor a verso es un libro que apunta directamente a los sentidos, a las emociones y a la alegría de vivir. Maria Dolors Pellicer nos regala una cincuentena de poemas que gustarán a los primeros lectores. Son poemas diáfanos, que nos hablan, por poner algún ejemplo,  de los afectos, de las emociones y sentimientos; de los juegos y las cosas; de las flores y los animales;  del mar, de las bromas, de las costumbres y de las comidas. Son poemas redondos que tienen nombre propio para cada uno de ellos va destinado a un niño o niña en particular, concretamente a quienes inspiraron los versos. Por orden alfabético se desgranan Amelia, Carlitos, Dorotea, Gabriel, Lorena, Paulina, Quintiliana, Teresa e, incluso, Zulima, entre otros nombres. Son identidades que el lector puede compartir, porque, como indica la autora, los poemas admiten nuevos destinatarios e, incluso, nuevas rimas.
Nombres con sabor a verso juega con las palabras, las rodea de nuevos matices, las hace dulces, saladas, especiadas e, incluso, amargas; todo es posible si, como Javier, se sabe guardar la esencia de los regalos “para entregarlo a sus nietos”. Ahora bien, el presente es importante en los poemas, porque los niños están en formación y son capaces de asombrarse ante todo. El asombro es una de las cualidades de estos versos que se leen con ojos de niño y es que en el universo infantil, que la autora capta con especial sensibilidad, no hacen falta grandes alardes ya que, como le ocurre a Miguel, es posible extraer música “con los platos, las cucharas, / una botella vacía / y unas cajas de bombones”.
En el poemario domina el verso de arte menor, tan cercano a lo popular, a la misma esencia poética y la rima asonante. Reconocemos influencias de las retahílas, por ejemplo, y de las nanas, ya que alguno de los poemas en sí mismo es una nana. Las imágenes sencillas, pero elaboradas no dejan de iluminar los versos. Así, los juegos de palabras, las interrogaciones y exclamaciones, las metáforas y las personificaciones, entre otros recursos. El presente de indicativo es el tiempo verbal que preside estas pequeñas historias mágicas: “Helena, con hache / parece más bella, / más alta y esbelta. / No sé… / ¡Parece más griega!”.
Maria Dolors Pellicer permite que los niños sean los protagonistas absolutos del poemario y les da voz y presencia para que sepan valorar su pequeño gran universo y, como Vicente, uno a uno, se pregunten, cuando ven a otras personas, “si tendrán la misma suerte / quienes pasan por su lado”.
El libro está ilustrado por Jorge del Corral quien traza, en tonos negros y grises, de forma suave, el telón de fondo de los poemas; es, por así decirlo, la imagen de las palabras. Texto e ilustración son pura poesía. No hay duda.


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