lunes, noviembre 05, 2012


Las fronteras del miedo,
Agustín Fernández Paz,
Barcelona, Edebé, 2012,
Periscopio, 71.

El miedo no tiene prisa y hace su trabajo con calma, como el agua que orada la piedra. Eso lo saben bien los protagonistas de las seis historias que forman Las fronteras del miedo, de Agustín Fernández Paz. De alguna manera, los personajes que se asoman, en primera persona, por las páginas de este libro guardan, en sus almas, cicatrices de momentos en que el miedo fue total y absoluto. Son personajes que aparentemente llevan unas vidas normales, pero que necesitan contar, en primera persona, ese quiebre que facturó sus vidas para siempre.
Ambientadas en Galicia, los relatos que integran el libro constituyen un homenaje al maestro del género del terror, Lovecraft, en su 75 aniversario de su muerte. Agustín Fernández Paz es un maestro en el arte de crear situaciones límite que desafían cualquier planteamiento lógico o racional.
Los elementos propios de la mitología gallega se fusionan, en perfecta armonía, con otros de procedencias dispares y, al lado, aparecen seres del inframundo o las fuerzas superiores que sustentan los yacimientos megalíticos. Las apariencias engañan y los paisajes idílicos no siempre lo son porque las piedras guardan secretos terroríficos y hay criaturas terribles agazapadas entre las sombras.
La locura y la razón se confunden y el lector, perplejo y asombrado, comienza también a desvariar e intuye que, en verdad, tras las apariencias se esconde un mundo mucho más profundo en donde es imposible sentirse a salvo.
Las fronteras del miedo es un libro inquietante y misterioso que juega con la sorpresa, que encierra distintas perspectivas de una misma realidad y que, sin duda, no dejará a nadie indiferente.
El texto está escrito de forma cuidada y precisa y su autor logra, como ya se ha dicho, crear una atmósfera sugerente, llena de inquietud y de sorpresa, en la que el lector se sumergirá desde la primera página.

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