martes, noviembre 06, 2012




Hemos preguntado a Antonio García Teijeiro, uno de los grandes maestros de la poesía infantil actual, acerca de su especial relación con la palabra poética. Éstas son sus respuestas que permiten reflexionar y pensar en la importancia de la poesía infantil, a veces tan poco valorada. Antonio García Teijeiro nos ofrece, una vez más, toda una lección de vida.


  1. ¿Cómo definirías la poesía infantil?
  2. ¿Crees que hay una división clara entre poesía infantil y poesía para adultos?
  3. ¿Qué marca esa diferencia?
  4. Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente a la hora de escribir.
  5. ¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
  6. Recomiéndanos algún poemario de poesía actual.
  7. ¿Piensas que a los niños les gusta la poesía? ¿Por qué?
  8. ¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
  9. A la hora de escribir, ¿te planteas tus posibles receptores?
  10. ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
  11. ¿Por qué o para qué escribes poesía?
                                                           

1.      Dificilísima pregunta. Podríamos definirla de tantas maneras… Puede ser ese soplo, esa herramienta mágica dispuesta a crear un estado de ánimo en el lector, en este caso el niño, que le permita sentir lo que encierran las palabras, empezar a tomar conciencia de que la literatura le va a ayudar a emocionarse, le permitirá ver el horizonte que lo lleve hasta sí mismo. Comprobará que en los versos se encuentran todas las claves de su existencia .Se reirá, llorará, jugará, denunciará, sentirá los ecos del amor, sufrirá, gozará, será consciente del valor de las pequeñas cosas de la vida, de los momentos alegres y duros…y, con el tiempo, le permitirá conocerse mejor a sí mismo y conocer el mundo en el que vive. Todo a través de la palabra poética, del ritmo, de la rima, del sentido musical del poema, del afecto que los versos deben poseer hacia el lector o lectora. El carácter lírico, social y  personal  que encierran los poemas lo van a notar si se hacen buenos lectores de poesía y eso los ayudará a ser sensibles pero no débiles. Es un error confundir estos dos conceptos. Lenguaje cuidado pero accesible, temas variados según las edades, referentes conocidos y otros a los que puedan llegar, sentido lúdico inteligente, ironía… Por ello han de tener un mediador/a que los contagie para resaltar el cariño y la sensibilidad de quien  les lee, de los que escriben y cultivar la de los que escuchan, al mismo tiempo leen, para posteriormente escribir.

2.      Digamos que, no nos equivoquemos, hay una poesía dirigida a los niños. ¿Cuál es el problema? Pues creer que para los niños vale todo. Ese es un terrible error. No se puede rebajar la calidad poética en ningún momento. El lenguaje ha de ser sencillo y cuidadísimo, los temas, expresados para unos lectores a los que les faltan referencias pero que las están demandando continuamente. En esencia esas deben ser las diferencias, pero no debemos olvidar que la poesía crea miradas y deben saber buscarlas sin prisa, los temas son comunes en general, los espacios compartidos ampliarán su visión de la vida y, desde luego, también la poesía tanto a los pequeños como a los adultos les crea sentimientos y emociones positivas para su desarrollo como personas. Lo que sí es cierto es que cuando la poesía va dirigida a jóvenes la línea se diluye y eso enriquece al lector. Ahí ya no hay divisiones claras.


3.      Bueno, pues yo entré  en la poesía ya algo mayor. ¿Qué libros teníamos entonces? ¿Cómo era la educación? Mejor, olvidarlo. Y entré a través de la música. Bob Dylan, sus letras, me llevaron hacia Blas de Otero. Paco Ibáñez me descubrió la cantidad de poetas prohibidos en España. Él me marcó. Me hizo hijo de la Generación del 27, Lorca y Alberti en un principio. Y luego descubrí que en Galicia había una poesía extraordinaria en la lengua propia. Rosalía me cautivó. Es un prodigio de poeta. Y Pimentel, Manuel Antonio, Manuel María, Celso Emilio Ferreiro… en fin, que jamás dejé de llevar conmigo un libro de poesía. He de reconocer que también me impresionó Juan Ramón Jiménez, del que solo conocía Platero y yo.

4.      Llevo años diciendo que a los niños les encanta la poesía. Quienes están alejados de ella, porque no les interesa o le tienen miedo, son los adultos. Los maestros, en general, no leen poesía. Hay excepciones maravillosas que merecen mi más cariñoso aplauso. Si no la leen, si no creen en ella, no la pueden contagiar, los niños notan esa dejadez, esa falta de entusiasmo y caen en la indiferencia más lamentable. Estamos bastante lejos de trabajar la poesía en las aulas como se debe trabajar. Pesan los contenidos curriculares y esa es la disculpa. Si no hay demanda en las escuelas, las editoriales no publican. Es así de crudo.

5.      Permíteme que os recomiende poetas que ya tienen una obra sólida.
Si pensamos en jóvenes lectores, ahí van algunos poetas importantes: Juan     Kruz Igerabide, Raúl Vacas, Juan Carlos Martín Ramos, José Corredor-Matheos, Karmelo C.Iribarren, Juan Bonilla, Fran Alonso o María José Ferrada.
Si pensamos en niños más pequeños podríamos nombrar a Carmen Gil, Ana Mª Romero Yebra, Enrique Cordero, Antonio Rubio, Antonio Gómez Yebra, María Elena Walsh, Miquel Desclot, Carlos Reviejo o Marina Romero. Quizá me olvide de alguien y lo siento.
Pero un homenaje especial merece  Gianni Rodari, quien nos hizo comprender las distintas caras que la literatura infantil posee.
Y desde aquí quiero remarcar el camino que abrieron Gloria Fuertes, pese a una excesiva producción que perjudicó su obra y Carlos Murciano.
Y  ya no me voy a referir a la poesía en gallego, la que más cultivo yo, porque hay poetas, hombres y mujeres de una calidad incontestable.

6.       No hay ninguna duda. La disfrutan, juegan con ella, la cantan, la dicen en voz alta, la repiten… Mis encuentros en los colegios están cargados de afectividad. Notas enseguida quiénes están motivados  día a día y aquellos que, por desgracia, no leen un poema más que de Pascuas en Ramos. Una pena. Prefiero hacer encuentros con mis libros de poemas que con los de narrativa. Cuando están preparados disfruto una barbaridad y aprendo muchísimo de lo que hacen y prepararon con la maestra o el maestro. Esta figura, la del mediador/a, ya lo dije antes, es clave. Y da lo mismo que sea en Colombia, Miami, Galicia, Cuba o España. Lo he comprobado personalmente. La belleza de la palabra poética y las emociones que destilan impregnan de sensibilidad a los pequeños.

7.       Hay muy poca crítica de LIJ. Y que valoren poemarios, menos.
Eso sí, en diversas revistas ya se empieza a hacer intentos de reseñar libros de poesía. Cada crítico serio y honrado, que los hay, posee una visión particular de la poesía que se debe escribir para los niños. Eso es bueno porque hace pensar al que escribe y le obliga a buscar nuevas vías de expresión poética. Pero la poesía es aún demasiado invisible. Existen pocos espacios adecuados para los que la sienten como algo necesario y quieren saber más. Haber hay. Debemos sacarlos a la luz y aprovecharlos.

8.      Pues la verdad es que nunca. Sé que la pueden leer los niños, pero pienso que también los adultos. Lo de las edades me horroriza. Jamás he escrito un libro para lectores/as de tal o cual edad. Esas bandas las ponen las editoriales por un motivo estrictamente comercial que no digo que no ayude. Pero se equivocan a veces. Yo no sabría hacerlo, porque limita mi creatividad como escritor. Incluso me encanta que ciertos poemas a los lectores los fuercen un poquito a hacerlos suyos. Creo en la lectura abierta, en la reflexión a partir de la poesía, en la relectura –verdadera lectura, para mí- con el fin de que padres y madres, docentes y lectores infantiles descubran nuevas claves tanto poéticas como humanas. Creo en los libros con poemas de diversos estilos y formas.

9.      Porque la poesía exige un esfuerzo suplementario que no todo el mundo está dispuesto a realizar. El nivel lector en España es muy bajo, aunque está subiendo muy poco a poco. Se leen muchos libros banales a los que ni por asomo les llamo literatura. Ser buen lector lleva consigo superar diversas barreras para que lo leído deje el poso que toda obra de arte ha de dejar. Hay que exigir que los valores literarios prevalezcan: que esté bien escrito, que deje incógnitas en el aire para que los lectores duden, piensen y se hagan preguntas, que tengan estructuras renovadas e inteligentes, que los personajes estén bien construidos etc. Hablo de narrativa pero con la poesía ocurre lo mismo. La buena literatura te hace crecer por dentro. Y, para mí, la poesía es la literatura en estado puro. No es prioritaria en las personas porque falta formación literaria, poética. Esa formación que se debe ir adquiriendo desde abajo. Hay una falta de esfuerzo que, también, reclama la lírica. Y demasiada gente no está dispuesta a esforzarse. Una vez superadas esas pequeñas barreras el placer es infinito. Los docentes no deben transmitir a sus alumnos el miedo o el desinterés que tienen ellos por algo que alimenta el espíritu de las personas. Y estamos formando seres humanos en un tiempo de dificultades enormes.
De todas formas, que no se me entienda mal: un abrazo sentido para todos esos hombres y mujeres que, pese al papel despectivo que la sociedad les depara, están trabajando en solitario, con infinidad de problemas, para formar personas cultas y sensibles.

10.   Necesito sumergirme en las palabras, recrearlas, darles distintos sentidos, crear imágenes que puedan atravesar ese muro de la dejadez y de la incomprensión. Los niños la necesitan y les gusta. Los adultos también la necesitan, aunque no sean conscientes de ello. No podemos olvidar esto. Además, y ya en el plano personal, la poesía y la música cambiaron mi vida. Le dieron sentido en momentos difíciles, en situaciones convulsas, en un medio que me tocó vivir que puedo calificar de miserable tanto en lo humano como en lo cultural. La España gris que me marcó fue soportada en determinados momentos gracias a estas dos artes. Tenía muchos demonios internos y fueron saliendo a través de los versos. Necesité mucho tiempo. Y los niños… No había casi nada para trabajar la poesía. Así que me puse a escribir en gallego, novelas, cuentos y  poemas para los niños y niñas. A ellos les gustó y emprendí un camino sin retorno. Todo ello me ha hecho más feliz y más convencido de mi papel en la vida.

2 comentarios:

  1. Un ABRAZO así de grande para Antonio que es una torre poética y un poeta pie a tierra, a pie de aula.
    Hay que verlo rodeado de niños que toman de él y le dejan secretos recados que siempre nos devuelve gloriosamente ampliados.Dos sesiones en mi centro valen por sonrisas amplias cada vez que recordamos...
    Conocer y hablar, pasear con alguien como Antonio es una lección de COMPROMISO, esa palabra que HAY que regresar a la práctica escolar.
    Hay que comprometerse con la palabra y ella hará en nosotros su labor certera y fecunda.
    Gracias, Antonio por poeta y por amigo de alfabeto.

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  2. Antonio es el poeta más ético, más verdadero, más esencial y necesario que conozco. Un día, no sé cuándo, debió de recibir de algún dios un encargo mesiánico, y adquirió desde entonces el compromiso vital de ungir de poesía a todo ser viviente. Es lógico que a veces la tarea se le haga un poco cuesta arriba. Pero debe seguir adelante, sin vértigo.
    Estupenda la entrevista y felicidades a Anabel por el blog.
    Enrique Cordero Seva.

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