lunes, octubre 31, 2011

No me gustan los lunes
Jérôme Lambert,
Barcelona, Almadabra, 2011, Pícnic, 20.



Lucien tiene casi 14 años y se siente raro y desplazado. No encaja en ningún sitio, ni en su propia casa. Para Lucien los problemas empiezan en el colegio y continúan todo el día. No hay nada que haga bien, nadie le felicita nunca y él quisiera pasar desapercibido, pero no lo logra: siempre hay algún profesor que lo castiga. Lucien es un chico lleno de miedos, de dudas y de temores. Él cree que no le gusta nada y, para demostrárselo, escribe una lista larguísima anotando todo lo que no le gusta, que es, como dice la palabra, casi todo. Lucien no tolera las endivias gratinadas que suele prepararla su madre. No tolera el colegio –de ahí que los lunes sean fatídicos-, ni los supermercados, ni las flores, ni los perros ni… tantas otras cosas. Solo le entretiene mirar el retrato de la fundadora del colegio, Rosa, a la que considera una buena amiga y acaso hablar con su compañero Basile que tolera todas sus excentricidades sin hacer comentarios.
Jérôme Lambert escribe No me gustan los lunes en primera persona y permite, así, que sea el propio Lucien quien dé rienda suelta a sus angustias, porque, en el fondo, tras esa personalidad tan esquiva, se halla un chico con problemas para relacionarse, que ansía sentirse bien, tener muchos amigos y poder disfrutar de cada día. No obstante, cuando, por casualidad, se tropieza con una de las chicas de su escuela, Fatou, empiezan los cambios. Lucien cree que esa chica es odiosa y ella parece que opina lo mismo, pero entre los dos se establece algún tipo de complicidad cuando deciden escribir, cada uno por su parte, la lista de aquello que les disgusta. El resultado será muy sorprendente y, contra lo que pudiera suponer, cambiará la actitud de Lucien.
A este joven preadolescente lo que le hace falta es contactar con la gente, salir de sus manías y ver que, en el mundo, hay familias, como las de Fatou, que se lo pasan bien juntas, sin juzgarse, sin buscar ningún motivo especial para que las cosas sucedan de una u otra manera.
Pese a que la obra se desarrolla en un ámbito francés, con alusiones al sistema de estudios del país vecino, el traductor ha sabido trasvasar toda la información y aplicarla al sistema español. De hecho, lo que le ocurre a Lucien puede pasarle a cualquier muchacho de su edad porque se trata de crecer y madurar y descubrir que el mundo no empieza y acaba en uno mismo.
No me gustan los lunes es un libro que está destinado a los lectores a partir de 10 años y que gustará, por supuesto, a los de 14 porque les supondrá descubrir en Lucien algunas de sus propias manías. El texto recrea muy bien la psicología de este chico y permite seguir muy bien sus pensamientos, sus estados de ánimo cambiantes y, sobre todo, su prodigiosa capacidad de análisis. Lucien lo estudia todo, lo observa todo, de todo saca conclusiones y eso… a menudo es un lastre para él. El relato, por otro lado, está lleno ironía, una ironía que roza a veces el sarcasmo y que permite a Lucien seguir avanzando. Varios son los personajes que merecen la atención como su amigo Basile, o el padre de Lucien, incapaz de saber qué le puede gustar a una mujer, o la abuela que intenta dejar atrás un duro pasado… todos, de alguna manera, marcan a Lucien y le permiten seguir evolucionando.
La novela tiene un final abierto, aunque lleno de esperanza porque, por primera vez en la vida, Lucien encuentra algo que le gusta, más bien alguien: Fatou. Sobran las palabras y… acuden los sentimientos. Por eso termina el libro porque Lucien ya no va analizar más su vida, se va a limitar a vivirla. Como tiene que ser.

domingo, octubre 30, 2011

La aprendiza de bruja, Marian Broderick,
Barcelona, Hermes, 2011, (Pícnic, 19)




La pequeña Ana Kelly está muy feliz porque, por fin, va a ser adoptada por dos hermanas que, en apariencia, la van a querer y cuidar mucho. Ana vive desde que nació en un orfanato y tiene muchas ganas de ser una niña normal, de ir al colegio, de tener amigas… No obstante, la casa de sus tutoras no será, precisamente, un lugar adecuado para una niña. Para empezar la obligan a hacer cosas extrañas, a trabajar mucho y la hacen comer alimentos repulsivos… porque las dos hermanas son, ni más ni menos, que brujas. Cuando Ana lo descubre no se amilana y planta cara a su destino porque ya está harta de que las cosas no le salgan mal. Una de las tutoras es más débil, pero la otra castiga a Ana en el sótano y allí descubre un libro asombroso: un libro de sortilegios.
Ésta es la trama de La aprendiza de bruja, de Marian Broderick, que, contrariamente a lo que hace suponer su título, no es un relato de miedo ni de brujerías, sino de falsas apariencias. Ana quiere ser normal a toda costa y, cuando se da cuenta de que ella sí que es una bruja, no le gusta, se asusta casi y decide no decirlo nunca, aunque no puede evitarlo. De alguna manera, gracias a esta cualidad singular, Ana puede acceder al colegio, conocer a la directora y… empezar a vivir su vida de niña pequeña, al lado de una de las tutoras, porque con la otra, ¡ay, con la otra!, ha pasado algo que el lector deberá averiguar con la lectura del texto.
La aprendiza de bruja va destinada a los lectores desde 8 años de edad y está estructurado en breves capítulos. La historia, narrada en tercera persona por un narrador cómplice, está llena de ironía dulce y de momentos de humor. Los episodios que Ana vive cuando es encerrada y obligada a trabajar no se describen de manera dura, sino que Ana los vive de forma positiva, ya que tiene un carácter de niña feliz que la ayuda a asumir todos los contratiempos. La presencia del gato, un animal muy típico de las brujas, la ayuda en todo momento.
La aprendiza de bruja es, de alguna manera, una parodia de la brujería, ya que las brujas que aparecen en el libro, salvo Ana y la Directora, son, por así decirlo, brujas de pacotilla, de las que hacen más daño que otra cosa. Y es que, realmente, no son brujas, sino que tratan de serlo y, como no lo consiguen, generan situaciones realmente estrafalarias. De ahí, por ejemplo, que haya muchas referencias a la alimentación o a ciertas costumbres que Ana no comparte.
El relato, en suma, también es una especie de homenaje a los cuentos de hadas, en los que las brujas eran personajes perversos y malvados, que trata de demostrar que no siempre tiene que ser así, que las brujas, bien canalizado su poder, resultan normales, tan normales como Ana.
No hay que olvidar, por último, las ilustraciones de Francesca Carabelli, que, en blanco y negro, nos dibujan a una pequeña bruja, con gorro y todo, aunque con un aspecto inofensivo: Ana, la niña que, gracias a su cualidad de bruja, logró ser normal. Paradojas de la vida, por cierto.

miércoles, octubre 26, 2011

Versos con alas,
Antonio García Teijeiro. Ilustraciones Manuel Uhía,
Barcelona, Lynx, 2006, Alas de Papel, 2.



“Un pájaro en un poema permite que los versos tengan alas”. Así presenta Antonio García Teijeiro este poemario, Versos con alas. El libro está formado por un ramillete de poemas escogidos con un tema común: las aves. Ahora bien, Teijeiro no nos da una lección de ornitología. No es ésa su misión. Hace algo mucho más difícil: permite que los lectores jueguen con las aves, vuelen con ellas, gracias a la imaginación. Las palabras se convierten en aves y las aves en palabras: “palomas / y/ palabras/ mil veces/ mil, pintadas”.
En Versos con alas, el amor es un sentimiento que, de alguna manera, transmiten los pájaros. Así,  las golondrinas se van de la ciudad, pero llevan en su pico un recado amoroso. No ocurre como con las golondrinas de Bécquer que se iban… para no volver. El ruiseñor canta también melodías de vida y de amor. El poeta, por ejemplo, en otro poema se pregunta por el mirlo enamorado que se perdió.
Las aves se enlazan y juegan entre ellas, se preguntan, se contestan, se enredan en perpetuo vuelo, el gorrión, el herrerillo, el estornino, el zorzal, la alondra, el verderón, el petirrojo, el gorrión, la gaviota, el búho, el pinzón, la corneja y el ruiseñor. Todos traen más de un secreto y el poeta es capaz de transmitirlo: “Oigo sus voces / Siento sus risas,/ Pájaros tiernos / como la brisa”. No hay aves mejores que otras, todas son mágicas a los ojos del poeta.
Las aves, a veces, nos sorprenden con sus cualidades. El milano se sabe poeta, porque es sensible al paso de las estaciones. A veces, incluso, las aves y las personas interactúan, como cuando la niña toca la flauta y el gorrión la escucha extasiado.
El poeta acude a la primera y tercera persona en sus versos. En primera comparte sus ansías de libertad. El poeta, como una garza, quisiera ser libre, quisiera volar. El poeta, además, se acerca a otros personajes, a la niña, a “su tío”, a la luna y al sol.
Muchos de los poemas son puros juego, goce de escribir y de sentir. En el poema dedicado al colibrí, el poeta se extasía preguntándole y provocando su respuesta, pero el colibrí nunca para de volar, de ahí que los versos se acorten y adquieran esa especial rapidez de las alas del ave: “dime, dime, / colibrí/ dime, dime, / ¿no es así?”.
El libro se divide en dos partes. En la primera, Antonio García Teijeiro escribe poemas originales dedicados a un sinfín de aves. En la segunda parte incluye un homenaje a varios poetas que, en algún momento, escogieron al pájaro como objeto de sus versos. Son poemas, por así decirlo, eco de otros, poemas que responden a los poetas, como el que dedica a Alberti y su “Se equivocó la paloma”: “Si se vuelve a equivocar / ¿alguien lo querrá salvar?”, concluye nuestro poeta. Hay otros poemas dedicados a Juan Ramón Jiménez, a Lorca, a Machado y a Serrat, que, con pericia, ha musicado los versos del poeta sevillano.
Los versos de Antonio García Teijeiro se adelgazan o se alargan al compás de las alas del ave que, en ese momento, nos ofrezca su vuelo. Gusta del arte menor, sobre todo, y, en cuanto a la rima, asonancias y consonancias se dan la mano en el poemario.
Manuel Uhía, con sus ilustraciones, ilumina aún más, si cabe, esa manera de entender el mundo a través de sus aves. Acaso el ave, en su vuelo, simboliza la libertad, pero también, son sus trinos la música. El sentimiento de amplitud, las melodías, la magia… el juego son constantes en los versos del libro y permiten que el lector vuele, vuele, cada vez más lejos y se sienta cercano a un mundo en el que los gorriones son buenos amigos y… siempre encuentran su canción.
El libro se completa con una serie de datos más científicos sobre las aves y un pequeño abecedario. De alguna manera, los conocimientos de la naturaleza no han de estar reñidos con la poesía.
Versos con alas se destina lectores desde 10 años, pero, como decimos siempre, la buena literatura no tiene edad y la poesía de Antonio García Teijerio, fresca y musical, atrapa a cualquier lector.

lunes, octubre 24, 2011

La vuelta al mundo en 28 e-mails,
Stefano Bordiglioni,
Almadraba, Barcelona, 2011. Colección Pícnic


La vuelta al mundo en 28 e-mails es un texto que emplea una herramienta tan actual como es el correo electrónico para construir todo el relato. Pensamos que, inicialmente, su lectura ha de ser muy atractiva para los chicos y chicas de 10 años en adelante, puesto que apela directamente a su competencia digital.
En 28 correos electrónicos, como reza el título, tenemos ocasión de dar la vuelta al mundo, desde Marruecos a México y Guatemala, pasando por Estados Unidos y la Polinesa. Fabrizio es el joven afortunado que emprende, con su padre, la vuelta al mundo, ya que su padre es periodista. Sus amigos de la escuela, Sara y Giulio, le piden que no deje de comentarles cómo le va el viaje para que ellos lo vivan, de alguna manera, en primera persona. Fabrizio cumple su palabra y se lanza a escribir breves correos en los que da las pinceladas básicas de los lugares que visita, los aspectos que a él le llaman la atención, las comidas típicas, los problemas que tienen que superar… Mientras, sus amigos, también en un intercambio de correos, hacen sus propios comentarios, hablan de la escuela, de la cotidianeidad…
La vuelta al mundo en 28 e-mails está escrito de una manera muy clara y directa. Por otro lado, el humor y las situaciones humorísticas están presentes en el relato en todo momento, sobre todo, en los comentarios y las pullas amistosas que se lanzan los tres amigos, Fabricio, Giulio y Sara.
Por otro lado, el relato es muy enriquecedor desde el punto de vista cultural ya que acerca, aunque sea de manera breve, al lector a muchas ciudades, a muchas maneras de entender la vida, a muchas situaciones no siempre justas y eso, seguramente, aguijoneará la curiosidad del lector como les ocurre a Giulio y Sara que tratan de encontrar similitudes entre lo que cuenta Fabrizio y su día a día, sobre todo, las situaciones escolares.
Fabrizio, por otro lado, se ha ausentado del colegio una temporada, pero está en contacto con los profesores vía Internet ya que ha de hacer los deberes cada día y eso, al fin y al cabo, es un consuelo para sus amigos que lo envidian sanamente.
La vuelta al mundo en 28 e-mails es un texto entretenido, que se lee de una manera rápida puesto que su formato, en forma de correo, así lo permite, que no cansa al lector en ningún momento. Es, por otro lado, un texto muy apropiado para trabajar en clase, como lo demuestra la propuesta lectora que ofrece la propia editorial.
El libro, por último, está también editado en catalán, con el título La volta al món en 28 correus electrònics, publicado por Castellnou, también en la colección Pícnic, aunque la versión catalana.

domingo, octubre 23, 2011

Miedos y manías,
Lluís Farré. Mercè Canals,
Bambú (Casals), 2011.


La pequeña Rita es una niña singular. Bonita. Curiosa. Observadora. Coleccionista. Organizada…. Y, sobre todo, cargada de manías. La mochilla que lleva a su espalda es tan grande que ya camina doblada. Rita tiene miedo de todo, de no gustar o de gustar demasiado, de estorbar, de hacer el ridículo y de no hacerlo. A Rita no le gusta ni su voz ni su nariz, de nada de nada. Vive tan agobiada que casi ni respira de puro miedo… No obstante, hay algo que le da más pavor que nada en este mundo y es que se muera su abuela Lola. Lola es una vigorosa mujer de 89 años que vive como le da la gana, que colecciona las cosas más estrafalarias (de ahí la afición de Rita), que viste de manera alegre, que tiene el pelo largo y que no tiene en cuenta el qué dirán. Ni falta que le hace.
Lluís Farré firma este libro tan oportuno para aquellos niñas y niños que viven pendientes de los demás, obsesionados con sus defectos, ahogados en sus manías. Son niños y niñas que lo pasan mal, que no se valoran, que quieren pasar desapercibidos. Para esos niños y todos los demás, incluidos sus padres y educadores, Miedos y manías supone una bocanada de aire fresco que viene que oxigenar el agobio producido por ese cúmulo de pequeñas cosas que, juntas, se convierten en manías y miedos. Rita se da cuenta de que no es así cómo quiere vivir su vida y, para ello, se produce aquello que más temía: la muerte de su abuela. Cuando ve cómo la querían los demás y repasa su manera de ser, su manera de pensar, su manera de vestir… Rita cambia y decide ser tan valiente como su abuela. Rita empieza cambiando de ropa, “y con el cambio de ropa, parece ser que algunas manías cayeron al suelo y la vergüenza fue a parar al fondo del armario”, apostilla el autor. De donde no debe salir nunca más, decimos nosotros.
Miedos y manías es un libro destinado a los primeros lectores que está escrito en 3º persona de una manera fresca y directa. El autor juega con el pensamiento de Rita y acude a la interrogación y a la admiración para realzar más la historia. Conoce, además, muy bien la psicología infantil y se pone a la altura de los lectores puesto que juega con las palabras y no tiñe de dramatismo el texto, sino que lo aligera con situaciones y expresiones divertidas, como para demostrar al niño que… todo puede mirarse desde el lado festivo, que si nos tomamos muy en serio, es cuando surgen las manías y, con ellas, los miedos y todo junto no nos deja vivir. Y Rita aprende a vivir. ¿Por qué no van a hacerlo los lectores de Miedos y manías?
Las ilustraciones de Mercè Canals son tiernas y luminosas. Destacan a Rita, cargando su pesado fardo de manías y a la abuela Lola, llena de vitalidad, a sus 89 años. Son ilustraciones vivas, que ponen rostro a los sentimientos de la pequeña Rita.
En suma, Miedos y manías es un libro divertido, pero que contiene un mensaje muy importante, como se ha visto. No obstante no se presenta con una carga de moralina suplementaria, sino que el relato es diáfano e, incluso, lúdico.

viernes, octubre 21, 2011


Las Mil y una Noches
Lluís Farré y Mercè Canals.
Adaptación de Carmen Gil,
Barcelona, Combel, 2011.


Las mil y una noches es uno de los clásicos de la literatura universal más conocidos y adaptados. ¿Quién se puede resistir al encanto de Sherezade? ¡Si ni siquiera el sultán pudo escapar al hechizo de su voz! Los seres humanos nos nutrimos de historias, de relatos, de palabras. Sherezade, sin duda, aún sigue contando relatos, aunque no todos la escuchen, porque su mensaje solo llega a aquellos que han perdido la prisa, que no saben de las cosas prácticas ni les interesan, que disfrutan de lo bello y lo efímero de una palabra, de un gesto, de un tono, de una sonrisa.
La versión que nos ofrece Combel hace justicia al ensueño que despierta en lectores de todas las edades la evocación de ese lugar mágico en el cual todo era posible, hasta que una joven se salvara por la gracia de la palabra. Carmen Gil adapta al castellano el texto de Lluís Farré. Y lo hace acudiendo al pareado que le permite captar la esencia del  libro. Centra la historia, alude a los principales personajes y se deja envolver por la magia de ciertos nombres como Aladino o Simbad. Ahora bien, Carmen Gil trata de poner a la altura de los niños los relatos de Sherezade y, para ello, acude al humor, a la sonrisa, a elementos cotidianos y a la sencillez de sus rimas y versos. La versión de Carmen Gil es perfecta para que los niños la aprendan y la reciten. Por lo tanto, aparte de ser un texto evocador, contiene las claves necesarias para hacer que los pequeños lectores gusten de la poesía.
Por otro lado, el libro se presenta en un formato espectacular. Sencillamente espectacular. Mercè Canals es la ilustradora que capta todos los detalles, tanto de la realidad como de los sueños. Lluís Ferré, por su parte, es el encargado de la ingeniería del papel. Los pop-up que forman el álbum de Las mil y una noches son, como decíamos hace un momento, soberbios. Verdaderas obras de arte que despertarán la imaginación en los pequeños lectores y gustarán, y mucho, a los adultos por su capacidad de evocar el escenario y la magia de Las mil y una noches.
El mensaje que queda bien claro, al final del relato, es que, gracias al amor, se salvan als situaciones más complicadas, como bien sabe Sherezade.
Las mil y una noches es un álbum precioso que se convierte en el regalo ideal para que los primeros lectores se acerquen a este clásico y les sirva como primera aproximación a un clásico que, sin duda, habrá de acompañarles a lo largo de su vida…”piratas, monstruos, genios, gigantes…”.

miércoles, octubre 19, 2011

Christian Bruel/Anne Gallard. Ilustraciones: Anne Bozellec.
Traductor Antonio Ventura,
Madrid, El Jinete Azul, 2011.



¿Quién decide qué comportamiento es el adecuado? ¿Por qué hemos de seguir unos patrones a la hora de comportarnos? ¿Es qué los niños no pueden llorar? ¿O acaso las niñas no pueden jugar al fútbol? Nuestra sociedad, tan moderna y tan avanzada, sigue perpetuando unos roles en cuanto al género y, así, aún es frecuente, en los libros de texto, encontrar a madres cocinando y a padres leyendo el periódico o, simplemente, verlo en la publicidad con la que se nos bombardea cada día.
A Julia, una niña lista, bonita y muy observadora, le pasa que no se ciñe a ningún patrón establecido y que, simplemente, vive o actúa como a ella le parece. Y eso perturba a su madre y a todos los que la rodean. Julia es desordenada, va mal peinada y… se parece a un chico. Tanto la acosan con este mensaje que acaba descubriendo que tiene sombra de niño. Julia no quiere tener sombra de chico, porque ella es una niña y lo sabe bien, aunque no actúe como se espera que hagan las niñas. Pero… ¿por eso es menos niña? Esta cuestión, muy relacionada con la psicología, queda en el aire y hace que el lector reflexione muy seriamente sobre su propio comportamiento. Julia, buscando un lugar donde no tener sombra, hace un hallazgo que le cambiará la vida: encuentra a un chico llorando, amargado porque… todos dicen que es como una niña. Y ¿qué?, podríamos preguntar. ¿Y qué? se preguntan Julia y el niño. Al fin y al cabo, cada uno tiene “derecho”, como se lee en el libro, a su propia identidad. Y nos alegramos por Julia y por todas las Julias del mundo porque, si renunciaran a ella, dejarían de ser… Julia, María o Esperanza, tanto da. La cuestión es que Julia sigue siendo Julia, pese a las dudas que le han creado, pese a la extrañeza que despierta su comportamiento y pese a las opiniones de su madre. Julia-terrible. Julia-furia y Julia-Julia. Ni más ni menos. Julia-Julia.
Julia, la niña que tenía sombra de chico es un álbum ilustrado que perturba, que desazona, puesto que su lectura no es fácil ni su contenido, ya que presenta aristas, habla de miedos, de errores, de problemas y eso siempre causa temor. No obstante, es un libro valiente y necesario porque arroja luz, hurga en las heridas, destapa la caja de los truenos y habla de temas que no siempre son tratados en la literatura infantil como pueden ser los comportamientos sexuales.
El texto acaba de ser publicado por El Jinete azul en versión íntegra. En 1980 apareció con otro título, Clara, la niña que tenía sombra de niño, publicado por Lumen, pero con algunas páginas censuradas. Cabe recordar que el libro apareció en Francia en 1967 y, pese a los años transcurridos, sigue siendo actual el fragmento de historia que nos narra.
Christian Bruel y Anne Gallard firman la edición que estamos reseñando, cuya traducción ha ido a cargo de Antonio Ventura. Se trata de una labor complicada puesto que el texto no presente grandes alardes literarios ni emplea imágenes brillantes y, pese a todo, en su sobriedad, es un texto riquísimo, lleno de matices y de carga emotiva que el traductor ha tenido que trasvasar del francés original al castellano.
Las ilustraciones, a cargo de Anne Bozellec, impactan al lector por su finura. Son ilustraciones a línea recta sobre fondos blancos que, contrastan, con el color rojo que predomina de fondo.
La edición de El Jinete Azul está muy bien cuidada y hace de Julia, la niña que tenía sombra de chico una joya literaria, que será apreciada por los bibliógrafos, pero, ojo, su belleza no ha de empañar su contenido. Es, en suma, un relato breve, directo, complejo, que propicia un debate importante y que sirve para remover conciencias y falsos tópicos. Bienvenida sea esta nueva edición si logra, al menos, hacernos cuestionar ciertos roles sociales que aún se mantienen.

martes, octubre 18, 2011


                                                                      ´        Sol


 Conte dedicat a la classe dels Elefants del col·legi Miramar.
“A la Teresa, en la seva setmana com a protagonista"



Una vegada, a Vila-seca, no fa pas gaire va succeir un fet ben curiós. Cada dia, des de sempre, el sol sortia de ben matí de casa seva i s`estava ben content donant llum i calor a la terra. Així havia passat sempre. Així ho recordaven els avis i així ho explicaven als seus néts.
Aquell matí, els nens i nenes de la classe dels Elefants, del col·legi Miramar, s`havien aixecat com sempre i havien esmorzat... Com que era pel matí, tots, pares i mares, creien que encara era fosc i no van donar importància al fet de que, en sortir de casa, la lluna encara piqués l`ullet impacient perquè volia anar a dormir i el sol no sortia per enlloc.
Quan va arribar l`hora de sortir al pati, ja tots van veure que allò no era normal. La Carol i la Maria no sabien pas què fer, pot ser millor era quedar-se a la classe on hi havia llum elèctrica... Què farien? La classe dels Elefants, però, no estava disposada a que el sol no sortís mai més i no volien viure en un món fosc i trist.
De sobte, la Naia, el Pablo, l`Esther, l`Izan i el Marc van demanar permís per parlar. Tots ho volien fer a l`hora... i tots pensaven el mateix:
-Hem d`anar a buscar el sol, Carol, hem d`anar de seguida.
L`Álvaro, el Bruno, les dos nenes que es diuen Laia i en Kawthar es van aixecar ràpidament i van començar a fer una pila amb tots els coixins. El Jorge va preguntar que què feien i l`Ali i en Kenneth van contestar:
-Quina bona idea! Volen arribar així al país del cel... Què bé!
L`Iván i l`Érika estaven molt contents imaginant com aviat podrien pujar per aquella torre de roba. Dit i fet, la torre de coixins creixia i creixia, però, per desgràcia, va caure:
-I ara què farem? –va preguntar l`Emmanuel.
-Vinga, nens i nenes, tranquils. Trucarem a casa i us vindran a buscar –deia en aquell moment la Directora, la M. Rosa, que estava força preocupada, encara que volia fer veure que no, per no espantar als nens i nenes.
L`Alejo i l`Abril es van posar nerviosos:
-No, no, no podem marxar... mireu, mireu ... –i amb els seus dits senyalaven una llum blanca que entrava per les finestres.
-Què és això? –va cridar mig espantat el Sergio.
-És la Lluna, és la Lluna! –deien contents José Luis i David.
I és que la Lluna seguia molt cansada i veia que mai podria anar a casa seva a dormir, així que va decidir passar a l`acció i entrar per la finestra a veure si podia suggerir alguna cosa a aquells nens i nenes tan decidits a buscar al Sol.
-Què vols que fem, Lluna? –li va preguntar l`Àlex
I tots van callar per sentir com la Lluna deia amb una veu suau, suau i dolça:
-Heu de despertar al Sol... l`heu de despertar. Jo us puc guiar a casa seva, però no puc entrar perquè em cremaria i desapareixeria.
-Només ens faltava quedar-nos sense la Lluna –xisclaven la Paula i l`Eva.
I la Carol va decidir que tots anirien amb la Lluna a despertar el Sol, perquè si no no estaria pas tranquil·la esperant als que hi anessin sols. I dit i fet, sense cap por, tots van pujar damunt la Lluna que era tova com un formatge i feia una olor dolceta. Quina aventura!
El viatge va ser ràpid i aviat van arribar a un lloc on feia molta calor. Massa. La Lluna fa picar l`ullet:
-Aquí és. Us deixo, si voleu m`espero...
-Ui, sí, no marxis lluna –van demanar tots els Elefants.
-Qui truca a la porta del Sol? A veure, nois... Puc entrar jo, si voleu –va fer la Carol.
-No. El Sol et podria fer mal, de vegades té mal despertar... –va dir la Lluna-. I no li agraden els adults, coses seves... Vés.
La Teresa que, fins llavors, només havia observat sense dir res, de sobte va sortir i es va plantar al davant d`aquella misteriosa porta que portava a la casa del Sol. I va fer una cosa que ningú no s`esperava: va començar a cantar!!! Sí, sí, cantar... i no una cançó qualsevol, si no la cançó del Sol, solet. Tots els nens i nenes la van seguir amb ànims... esperant alguna cosa... i... la porta, finalment, es va obrir. El Sol, amb vestit de dormir mirava amb ulls brillants i no entenia res... fins que va consultar l`hora en el seu rellotge especial:
-Apa, m`he adormit!!!! No m`havia passat mai. És terrible. I la Lluna, pobra... He de sortir... Nens i nenes, no tingueu por, no us cremaré –i així ho va fer, va sortir tan disparat que la seva potent llum ni els va tocar... –Adéu i... gràcies. No ho oblidaré mai... –i la seva veu sonava lluny perquè el Sol ja s`estava enfilant al seu lloc.
La Lluna va a tornar a picar l`ullet i reia feliç:
-Us deixo a l`escola i me`n vaig a dormir... –i feia uns badalls que no els podia aguantar.
I així va ser com la classe dels Elefants amb la seva mestra Carol van viure una gran aventura i van salvar el món de la foscor. Per això, a la classe dels Elefants els agrada molt la cançó:

SOL, SOLET


Sol, solet,
vine´ m a veure,
vine´ m a veure,
sol, solet,
vine´ m a veure,
que tinc fred.

Si tens fred,
posa´ t la capa,
posa´ t la capa,
si tens fred
posa´ t la capa,
i el barret.

El pobre pastoret,
no té capa no te capa
el pobre pastoret,
no té capa ni barret.

Corazón de piedra,
Agustín Fernández Paz. Ilustraciones Federico Delicado
Madrid, Oxford, 2011, El árbol de la lectura, 31.

Agustín Fernández Paz en Corazón de piedra brinda un homenaje a los cuentos populares y tradicionales que tan importantes son en su obra. En esta ocasión escribe un hermoso relato, Corazón de pedra, en el original gallego que se interna en el maravilloso mundo de los dragones que, en teoría, están extinguidos o acaso nunca existieron. ¿Y eso qué importa? Para Brenda, la niña protagonista del cuento, es indiscutible que sí existen los dragones y a ellos entrega todos sus afanes. Es una niña curiosa y observadora que escribe redacciones sobre dragones, que los defiende y que sabe que, en el fondo, quien los niega es que los teme.
Durante las vacaciones de verano, sus padres y ella se alojan en una casa rural que ofrece muchas posibilidades para desconectar de la ciudad, para pensar y relajarse. Los paisajes son hermosos y el tiempo parece que transcurra a otro ritmo. Brenda, gracias a su anfitriona, conoce una leyenda del lugar que habla de un fiero dragón y de su misteriosa desaparición. Un día, paseando por el bosque, descubre una rocas y mirándolas una y otra vez llega a la conclusión de que el dragón fosilizado que solo aguarda a que alguien lo despierte. ¿Qué no hará la imaginación de la niña para lograrlo?
En el relato encontramos otros ingredientes interesantes como el del escritor que se aloja también en la casa rural y que, de una manera medio disimulada, sigue a Brenda y la observa. No sabemos muy bien qué ocurre con el escritor, pero se intuye que el relato final es, con seguridad, fruto de la notas de ese personaje que encontró la inspiración en una niña.
Agustín Fernández Paz se complace en ofrecer hermosas descripciones del paisaje que nos evocan paraísos perdidos y que hacen pensar en el sueño de la infancia superada. Las ilustraciones de Federico Delicado son sorprendentes y destacan el aspecto prodigioso del relato, la espera de la niña, el deseo de despertar al dragón… el deseo de que el sueño sea realidad.
Corazón de piedra va destinado a los lectores desde 8 años y es un relato bien construido, que habla de las relaciones familiares, del poder del cariño, de la fantasía, del respeto hacia los que no son iguales y, sobre todo, de la imaginación. Y es que si solo creemos en lo que vemos, no vivimos de verdad. Hay otra fuerza más importante que es la nos empuja a sentir, a creer y… a vivir… como le ocurre a Brenda.






Reseña en Pizca de Papel
¿Y para qué sirve un libro?
Alfredo Gómez Cerdá,
Madrid, SM, Gran Angular, 6.




Alfredo Gómez Cerdá es un escritor siempre ocurrente que reinventa sus historias una y otra vez. Por eso sus lectores lo siguen con interés, porque nunca se repite y siempre acaba sorprendiéndoles. En esta ocasión, en ¿Para qué sirve un libro? se permite una especie de juego entre él y los personajes que crea ya que ofrece doce posibles usos de un libro. Para qué alguien diga que un libro no sirve para nada… que lea las posibilidades que conoce Alfredo Gómez Cerdá.
En doce relatos, el escritor madrileño condensa vidas, afanes, miedos, superaciones, dudas e ilusiones de un puñado de personajes que derrochan fuerza e interés. Cada uno de estos personajes merecería atención aparte porque ninguno se repite, ninguno se conoce, pero todos acaban unidos, en positivo o en negativo, por un libro, sea el que sea. Desde el ciclista que, embebido en su lectura, olvida todo y pierde el tour, hasta el hombre que supera un problema con una hoja de La Biblia hasta aquel que se salva de morir gracias a un libro e, incluso, el contrario, el peletero judío que ha de suicidarse por culpa de otro libro… Hombres y mujeres muestran sus vidas, sus afanes. Son personajes comunes, ni siquiera antihéroes, gentes que van y vienen y que, en algún momento de sus vidas, acuden al libro como objeto, para que les ayude a nivelar una mesa, a superar su vida gris o a esconder sus secretos.
En cada uno de estos relatos Alfredo Gómez Cerdá adopta un tono, ya sea irónico, comprensivo o crítico. No hay que olvidar que el escritor observa su mundo y emite sus juicios, aunque no lo hace directamente, no, sino mediante el ejemplo o las palabras y actitudes de sus personajes. Acaso el cuento más duro sea “Un libro sirve… para ahogarse en un río”. En otros echa mano a su imaginación y también critica a esos personajes famosos, que amparados en su nombre, se dejan llevar como en “Un libro sirve para hacer una película de éxito”, en donde un escritor cede su obra para una película que, de mano en mano, acaba convertida en cualquier otra cosa… pero, pese a todo, gana un premio porque quien la dirige es famoso. ¿No nos hace reflexionar esta idea?
La ironía se cuela por “Un libro sirve para que te erijan una estatua” o en “Un libro sirve para hacerte un regalo perfecto”, en el que se van dando la mano distintas casualidades para que el libro vuelva a su primer dueño.
¿Para qué sirve un libro? no es necesariamente un libro destinado al público juvenil, ya que ni los personajes ni las tramas son inicialmente de su interés; pero sí va destinado a un lector, sea joven o adulto, que guste de los finales sorpresivos, que se emocione ante los avatares de los personajes, que sienta como suyos los dolores ajenos… que, en suma, disfrute imaginando nuevas situaciones.
Al final del libro, Alfredo Gómez Cerdá nos tenía reservada otra pregunta y otra respuesta porque un libro, además de para lo que se ha visto, también sirve para leer. Ni más ni menos, podríamos decir; pero ésa, como dice el autor, es una cuestión que cada uno debe responderse. La lectura, después de todo, tiene múltiples tantos beneficios como lectores.
Por último, es muy interesante la entrevista que se incluye al final, como apéndice, en la cual el autor explica sus motivaciones, sus intereses, habla de los personajes y, en definitiva, se acerca a su lector para hablarle, de tú a tú, de los relatos que acaba de leer.

lunes, octubre 17, 2011

martes, octubre 11, 2011

                                                      Rita y el sueño del alquimista,
Mikel Valverde,
Macmillan Infantil y Juvenil, 2001.


La simpática Rita es la protagonista de esta nueva entrega de Mikel Valverde, Rita y el sueño del alquimista. Son, hasta la fecha, 9 las aventuras protagonizadas por esa niña que se caracteriza por su gran capacidad de observación, por su curiosidad y por su buen vocabulario y es que Rita lee mucho, aunque ese detalle no la hace ni distinta ni especial frente a sus amigos. Rita se divierte y tiene sus problemillas como cualquier otra niña. Eso es lo que la hace tan atractiva.
En esta ocasión Rita se traslada, con su tío Daniel, al que adora, a Praga para pasar unos días antes de las Navidades. Ella espera poder disfrutar de la ciudad y ni se imagina hasta qué punto. Su tío está trabajando, con otra profesora, el caso del alquimista Gatuso, en busca de la piedra filosofal. Ambos se alojan en su casa y allí conocen a la familia de la profesora, en especial a su padre, el señor Flander, un hombre muy aficionado a la astronomía y a los horóscopos. Flander es, precisamente, quien le habla a Rita de la leyenda del hijo de Gatuso, quien, según se cuenta, aún vaga sin cabeza por toda la eternidad.
Rita y el sueño del alquimista mezcla la realidad con la fantasía. Mikel Valverde, con esa transparencia y gracia narrativas que lo caracterizan, es capaz de pasar de una situación mágica a otra totalmente verosímil. Así, a Rita la cofunden con una bruja y está en serios apuros. Precisamente es Rita quien decide acercarse al castillo a descubrir el enigma y, gracias al señor Flander, a los hijos de la profesora y a un tendero, lo logra, aunque de una manera casual. Ahora bien, ¿para qué sirve tener el secreto del oro? ¿Y si cae en las manos equivocadas? La cuestión acaba solucionándose en la intimidad, de una manera cotidiana y es Rita quien toma la última decisión. Claro que… el lector debe llegar hasta el final para averiguar el secreto.
En el relato hay distintos elementos muy atractivos, como la descripción de los lugares emblemáticos de Praga o aspectos tan curiosos como la presencia de una carpa, María Elena, quien ayuda a Rita en sus averiguaciones o la conmovedora ayuda de un personaje misterioso que resulta ser, ni más ni menos, el propio Golem.
Rita y el sueño del alquimista es uno de los relatos más extensos de los que, hasta ahora, ha protagonizado Rita. Mikel Valverde, poco a poco, va realzando algunas de las cualidades de Rita quien no pierde ni su sentido del humor ni su manera estrambótica de resolver los problemas. En esta ocasión, acaba disfrazada de verdura, a lo Arcimboldo.
En el relato los diálogos son muy importantes para la caracterización de los personajes, así como las descripciones o las pistas que va repartiendo el narrador para que el lector extraiga sus propias conclusiones. Rita y el secreto del alquimista cuenta, por supuesto, con las ilustraciones a las que nos tiene acostumbrados Mikel Valverde y que presentan a una niña morena, con unos rasgos muy marcados; aunque sin olvidar los escenarios que, en esta ocasión, insistimos, son muy importantes.
Normalmente Rita, cuando está en su casa, suele acudir a pedir consejo a las ranas sabias, aunque, en esta ocasión cambia a los anfibios por un pez, la carpa quien, por supuesto, es recompensada al final del relato.
En definitiva, Rita y el secreto del alquimista es un relato que gustará a los lectores desde 10 años. Además propicia la reflexión en torno a cuestiones morales como puede ser el hecho de ser capaces de convertir cualquier cosa en oro. ¿Seríamos iguales si supiésemos el secreto? ¡Rita nos dará la respuesta!

                                                                     Arcimboldo

La excursión a Tíndari,
Andrea Camilleri, Salamandra, 2004


El comisario siciliano Salvo Montalbano es el protagonista de esta novela, La excursión a Tíndari. Andrea Camilleri aúna en un mismo relato distintas peripecias personales que solo en las manos del comisario pueden acabar entrelazadas. Por un lado, el asesinato de un joven, Nené Sanfilippo y, por el otro, la desaparición de una pareja de ancianos, los Griffo, vecinos del joven. Estos dos hechos, en apariencia distintos acaban uniéndose y poniendo en evidencia una red de tráfico de órganos, auspiciada por el nieto de uno de los capos de la mafia más influyentes de Vigata.
Salvo Montalbano es un hombre que presenta una personalidad muy singular. Se caracteriza por un sentido del humor extraño y por un genio muy vivo, aunque, en la comisaría, sus hombres la aprecian y valoran. Montalbano, además, es una persona que se apiada por las víctimas cuyas muertes ha de investigar y, a menudo, se siente culpable por no haber sabido llegar a tiempo y haber evitado males mayores. También suele pecar de individualista ya que se suele exponer a grandes peligros por no querer involucrar a sus hombres. Montalbano es también amigo de sus amigos. Un amante de la buena mesa y una persona de muy buena memoria que nunca olvida a los que hacen un favor. No tiene muy buena relación con sus superiores, aunque eso no es obstáculo para que resuelva sus casos, a veces de forma algo chapucera, pero casi siempre de manera satisfactoria.
Al lado de Montalbano se encuentran otros personajes de la talla de Catarella, quien coge los recados en la comisaría de una manera estrafalaria puesto que no suele entender bien los nombres y eso lleva a situaciones llenas de humor; aunque Montalbano no se lo tiene en cuenta. Mimí es uno de los hombres del comisario, casi su hermano pequeño. En esta ocasión, Montalbano teme que pida el traslado a otra oficina por cuestiones amorosas y lo pone en contacto con una joven, Beatrice, a la que conoce gracias al caso de los Griffo y quien, si leemos otras novelas, acaba siendo la pareja de Mimí. También aparece Livia, la novia de Montalbano, con quien mantiene una relación en la distancia porque, por sus trabajos, viven separados, aunque las conversaciones telefónicas son importantes siempre para los dos. Y, por supuesto, la sueca Ingrid, una amiga exuberante del comisario quien suele ayudarlo en algunas cuestiones delicadas.
La excursión a Tíndari es una novela muy bien estructurada, que mantiene un clímax narrativo potente, gracias al cual el lector se siente atrapado desde la primera página. Camilleri inventa una ciudad, Vigata, a la que dota de las cualidades esenciales de cualquier ciudad siciliana, aunque le permite distanciarse y adoptar posturas más comprometidas o críticas que, de otra manera, no lograría. En esta ocasión alude a una excursión a Tíndari hecha por el matrimonio de ancianos que acaba dando las pistas para resolver el caso.

                                                Tíndari, por Rosa Mª Guijarro

Hay otros elementos importantes como es el uso del idioma y de los registros lingüísticos, así como el análisis psicológico que hace, sobre todo, del comisario. En esta ocasión, Montalbano encuentra inspiración en un olivo centenario al que acude para reflexionar y tratar de atar cabos.
En La excursión a Tíndari, por otro lado, el lector encontrará todos los ingredientes de un buen relato de intriga. Así, hay asesinatos, muertes que no lo parecen, trampas, errores mortales, vidas de personas anónimas que se entrecruzan, cintas de video pornográficas muy comprometidas, un médico corrupto a causa de su interés por las buenas obras de arte, la mafia, un paisaje tortuoso… y unos personajes que parecen quererse salir del libro porque parecen vivos. Con razón, Camilleri es el autor más leído en Italia en la actualidad.

lunes, octubre 10, 2011

De María García Esperón,
Libros&Libros, Bogotà, 2010



            Berenice, la sirena  es el último libro publicado, hasta la fecha, por la polifacética escritora María García Esperón. Esta vez, sin renunciar a sus raíces, destina el texto a niños y niñas de 10 años en adelante.
            Berenice, la sirena transcurre en pleno S. XVII, el Siglo de Oro español, y nos habla de cómo los marqueses de la Laguna tomaron posesión del virreinato de la Nueva España y cómo tuvieron que viajar desde España a México. La aventura es notable y nos sitúa ante una realidad histórica poco frecuente en libros infantiles y que, sin embargo, nos parece importante porque introduce en el complejo mundo que debió ser el del S. XVII, con las costumbres en torno al vestuario femenino, la educación de la mujer, la rigidez en el protocolo y otros aspectos que, de manera lúdica, pero real, aparecen retratados en el libro.
            Berenice, que da nombre a la historia, es una pequeña sirena que quiere vivir en una fuente y tocar la guitarra, para ello no duda en aparecerse a Conchita (la hija de los marqueses de la Laguna, con un nombre tan largo y pomposo, que mejor, como hace la autora, la llamamos Conchita). Conchita es una niña espabilada, muy viva y lista que observa todo con atención y que acepta las exigencias de Berenice sin demasiado entusiasmo porque hay que reconocer que Berenice es, haciendo honor a su condición de sirena, un ser algo egoísta, que siempre quiere salirse con la suya, que provoca varios enredos y que resulta ser algo antipática a veces, aunque, eso sí, es hermosa y convincente cuando quiere. Berenice se pega a Conchita, a Elotito (la hija del ama de la niña) y a Nicolás (un joven indígena que quiere estudiar y que demuestra grandes cualidades en la oratoria; tantas que el marqués decide llevárselo para que consiga ingresar en la Universidad de Nueva España). Estos tres niños, de alguna manera, protegen y excusan a Berenice hasta que, cuando son recibidos, con toda la pompa y boato que merecen los marqueses, la pequeña Berenice desparece, aunque no por mucho tiempo, porque, y el lector tendrá que descubrir cómo, consigue su propósito. El caso es que Conchita se acaba encariñando de esta sirena pizpireta, traviesa y juguetona.
            El libro está escrito de manera muy directa, ya que la narradora, en tercera persona, continuamente entra y sale del relato, para llamar la atención sobre algo, para ironizar, para acompañar al lector, para jugar de alguna manera con la historia. Como si de una Berenice escritora se tratara, María García Esperón introduce posibles nuevas historias, se divierte lanzando comentarios acerca de unos y otros, explicando que la historia  que estudiamos es, a veces,  solo el reflejo embellecido de lo que fue en realidad y, en definitiva, realizando un ejercicio metaliterario muy interesante. Los diálogos, por otra parte, entre los tres niños, son chispeantes y llenos de gracia.
            Gracias a Berenice, la sirena los pequeños lectores y lectoras se introducirán en un mundo fascinante, seguirán el viaje desde Veracruz a Ciudad de México, se reirán con las costumbres, abrirán los ojos como platos ante un cocodrilo o un jaguar con malas intenciones y, en definitiva, sabrán de plantas carnívoras y de lugares inolvidables. Aparte, de una manera sutil, pero clara, quedan reflejadas las desigualdades sociales que se vivieron en el S. XVII porque, como diría Juan Ramón Jiménez, el niño puede leer de todo “con las consabidas excepciones” que no pasan por edulcorarles la realidad de manera falsa.
            El libro está ilustrado por Camilo Sarmiento Prieto con unos dibujos en blanco y negro en los que quiere resaltar los momentos más rocambolescos del relato, aquellos que sorprenden, que causan alborozo en el lector; aunque también nos ofrece la belleza de Berenice y el candor, en los grandes ojos con que las dibuja, de Conchita y Elotito.
            Berenice, la sirena permitirá, a los niños de ésta y la otra orilla, hermanarse en una historia que los une y que muestra, a unos y a otros, un momento importante de la historia de México.

martes, octubre 04, 2011

La pastelería de doña Remedios,
Agustín Fernández Paz, Il. Mabel Piérola,
Barcelona, Edebé, 2008.



Doña Remedios regenta una pastelería, “El Paraíso”,  llena de encanto, en donde se puede degustar los mejores pasteles, las mejores cremas, las pastas nunca soñadas. Todo funciona bien en la pastelería ya que el equipo está estupendamente coordinado por la propia Doña Remedios. Los aromas de la crema y el chocolate hacen que “El Paraíso” sea el reino de los golosos. Charo y Lola son las pasteleras. Adrián es el encargado de atender los hornos. Y Santi tiene mucho cuidado con los distintos ingredientes. Así, día a día, transcurren las jornadas en “El paraíso”. No obstante, el último jueves de cada mes sucede algo que trastorna a Remedios y a sus trabajadores. Todos recuerdan con temor la visita del “niño” como lo llaman y creen que es él quien produce los mayores desastres en la pastelería, que se caigan las cosas, que se estropeen los pasteles… Por eso, deciden darse mucha prisa y acabar la tarea para que cuando lleguen el niño y su madre, todo esté en orden y no haya ni un resquicio para que las cosas se tuerzan.
Agustín Fernández Paz con La pastelería de doña Remedios tiene la habilidad de introducir al lector en un ambiente de magia en donde la imaginación va más deprisa que la lectura… ¿Quién es ese niño?, nos preguntamos. ¿Un fantasma? ¿Una aparición? ¿Una maldición? ¿Brujería? Esperamos cualquier respuesta menos la fácil, la sencilla y, por lo tanto, la mejor de todas. El niño es el sobrino de Doña Remedios, Luis, quien, cada último jueves de cada mes acude con su madre a visitar a su tía. La madre de Luis, hermana de doña Remedios, advierte continuamente al niño sobre cómo debe comportarse, qué debe hacer y qué no… tanto que Luis acaba cansando de escuchar siempre lo mismo. Ese día, ya tiene la merienda preparada y parece que nada va a pasar, pero se cuela una mosca en la pastelería y… se desatan los acontecimientos. Ahora bien, la conclusión del lector es que Luis no tiene la culpa de nada. ¿O sí?
La pastelería de doña Remedios es un divertido relato, destinado a los primeros lectores, que se caracteriza por la descripción de un espacio tan sugerente como es una pastelería –sin duda, recuerdo infantil del propio autor-. Ahora bien, como ya decíamos, es un texto brillante, muy imaginativo que introduce la sorpresa, la duda y el misterio en el relato. De ahí que sea muy adecuado para los pequeños lectores. El libro se divide en 9 breves capítulos. Mabel Piérola da vida, con sus ilustraciones, a estos personajes y recrea, especialmente, sus miradas.
Con La pastelería de doña Remedios todos sentiremos que la boca se nos hace agua, ante las obras de arte que surgen del obrador de doña Remedios; pero también sentiremos la alegría de vivir que nos insuflan los personajes y la propia doña Remedios, una mujer oronda, que aprecia a todo el mundo y que defiende a su sobrino. ¿Cómo va a ser Luis el causante de todos los desastres? Con este personaje, sin duda, más de un niño se sentirá identificado y eso favorecerá la lectura.

Plan lector

lunes, octubre 03, 2011

Blanca Álvarez. Il. Juan Berrio,
Madrid, SM, 2006, (El Barco de Vapor, 114)



La araña enamorada es la historia de un amor entre una araña y una golondrina. El relato, destinado a los primeros lectores, es bellísimo y está narrado con una exquisitez estilística que hace que sea un libro muy apropiado para leer y paladear en familia o en el colegio.
La araña, contrariamente a lo que se supone que debería hacer, se deja prender por el hechizo de la golondrina y le ofrece sus más bellas obras porque se ha enamorado de ella. La golondrina, por su parte, acepta la entrega de la arana y le permite descansar entre las plumas de su pecho. Nadie sabe ver este milagro de la naturaleza, nadie, al menos, que no tenga una mirada pura. Solo el pintor, Gabriel, es capaz de ver la maravilla que sucede a su alrededor y solo él las plasma en uno de sus lienzos, porque un amor tan conmovedor y, a la vez, tan diferente, no debe pasar desapercibido.
Ahora bien, la historia de la araña y la golondrina va mucho más allá porque explica, al pequeño lector, que, a veces, estamos condicionados por lo que somos, por la sociedad que nos rodea y por nuestra especial manera de ver el mundo. La golondrina está hecha para volar y la araña para tejer. Ninguna de las dos puede romper con eso ni desea hacerlo. Solo la araña intenta que la golondrina no se vaya con sus compañeras y se quede con ella a pasar el otoño y el invierno; pero la golondrina sabe que esto es imposible y que debe partir. Mientras, la araña se queda añorando esa primavera y ese verano en que ha sido feliz y esperando una próxima, aunque… ¿vivirá la araña una nueva primavera?
Blanca Álvarez apuesta por unir a seres distintos a través de un sentimiento universal como es el amor. No debe hacer ni barreras ni prejuicios ante la fuerza del amor, aunque… no siempre sea posible.
La araña enamorada es un relato tierno, que rezuma nostalgia, pero que nos habla de la fuerza que tienen los sueños, del poder de los sentimientos y de la capacidad que todos tenemos de poder entendernos con seres distintos. La golondrina y la araña, en apariencia, nada tienen que ver y, sin embargo, acaban viviendo una historia de amor especial en que a la araña le toca, acaso, llevar la peor parte porque ella es quien se queda, quien se añora y quien siente el dolor de la ausencia, mientras la golondrina vuela libre, ya que es un ave migratoria y está condicionada por ello.
Juan Berrio es quien ilustra el relato y lo hace ajustándose al texto, con suavidad, con colores tranquilos y relajados, dando protagonismo a esa araña que ve pasar las estaciones y se siente feliz, porque la golondrina está con ella y, sin embargo, sabe que es un sueño del cual despertará al acabar el verano.
La araña enamorada, en suma, es un relato que se acerca a la poesía por el tono lírico que maneja a la autora y que nos enseña a mirar a nuestra alrededor de manera contemplativa, como hace el pintor. Cabe añadir que Blanca Álvarez se inspiró en el cuadro de Joan Miró titulado “Hirondelle”.  
                                                 "Hirondelle", Joan Miró