domingo, abril 08, 2018

Los días liebre,
Clara López - Marcos Viso.
Kalandraka, 2017.

Los días liebre es un poemario destinado al público infantil que evocará en el corazón de los lectores adultos imágenes de su propia infancia porque, recordemos, la infancia es una y entera. Cada uno de nosotros tiene el lujo de disfrutar, durante un tiempo, de un fragmento y a nosotros nos corresponde atesorar ese fragmento con el máximo respeto y la máxima memoria que podamos. De ello depende nuestro futuro. No hay más.
Clara López, en 15 poemas, evoca, a través de una niña, momentos del día, reflexiones cotidianas, objetos, presencias familiares, sentimientos, miedos, sueños y anhelos. Los días se escapan con pasos de liebre, presurosos y raudos, mientras nosotros quisiéramos que fuesen días de tortuga.
Comienza el poemario con "Día liebre". Ese día, por ejemplo lunes, en que hay que ir muy rápido, en que hay que levantarse, ir al colegio, volver, seguir con actividades extraescolares y llegar a la noche deseando que mañana sea, efectivamente, ese día tortuga, en donde el tiempo nos pertenezca.
Siguen los poemas, evocando los pequeños retos de la infancia, como aprender a restar o a conjugar los verbos. Pero también hay tiempo para hablar de la abuela y del abuelo o para acercarse a la mascota y sentirse bien. Los días liebre se alargan y llegan los viernes "cansados / sin ganas de jugar,/ ni ganas", pero con la promesa del sábado. También, por supuesto, hay momento para la soledad y los miedos personales. La infancia no es, ni de lejos, siempre, un lugar placentero.
Días de liebre es un poemario lleno de luz, intimista, que nos hace sentir bien, cálidos y casi siempre a salvo, en un mundo lleno de elementos cotidianos pero que, sin embargo, nos complacen y nos gustan porque nus ayudan a conocernos a nosotros mismos y a crecer. Así lo recoge en el último poema, titulado "Diario", nuestra niña quien habla de otro tipo de días, los "días río". La tinta se compara al agua del río que nos lleva a una gran conclusión, en homenaje a Jorge Manrique: "Nuestros ríos / son los días,/ que van a dar / al amar". Eso, amar, es lo único que importa. Ni más ni menos.
El texto, ilustrado por Marcos Viso, con imágenes suaves, diluidas, que juegan con la realidad y aluden al mundo del sueño tratando de enfrentar el gran tema del libro, los días liebre y los días tortuga.
Los versos de Clara López se unen, se arropan unos a otros organizando formas distintas, elaborando una especie de plano del tesoro que nos mira hacia el futuro, pero sin dejar de observar, con consciencia plena, el presente y los recuerdos. Las repeticiones, los juegos de palabras, la metáfora son recursos que emplea esta poeta para acercarnos aún más a ese mundo íntimo y cargado de símbolos de Los días liebre.
El libro, recordemos, ha sido Finalista del Premio Fundación Cuatrogatos 2018.

Entre dos orillas,
Anabel Sáiz Ripoll
Algar Editorial, 2018

Entre dos orillas es, como indica el título, el intento de unir ambas orillas,  demasiado a menudo enfrentadas u opuestas. Fiel a la idea del blog que se titula, precisamente, "Voces de las dos orillas", esta novela trata de añadir un nuevo ladrillo en esta aproximación.
De alguna manera, la literatura española tiene una deuda con el llamado Inca Garcilaso de la Vega, sobrino nieto del toledano. El Inca vivió entre dos mundos, con el corazón y el alma divididos y siempre con el estigma de ser distinto y de no saberse aceptado del todo ni aquí ni allá. Ese fue su drama y es lo que se trata de recoger en el libro.
Ahora bien, Entre dos orillas busca emocionar al lector y hacer que se sienta cerca de los grandes nombres de los Siglos XVI y XVII. De ahí que la narradora sea un personaje inventado, aunque, al final, es casi más real, que el resto. Catalina, madre abadesa en un convento de Córdoba y sobrina del Inca se dispone a cumplir con un deber difícil y emocionante: demostrar el buen nombre de su tío y hablarnos de él, de su vertiente humana, de sus deudas, afectos, gustos y pesares. En primera persona y con un castellano recio y potente, la madre Catalina reinvidica también sus propios derechos y los de las mujeres en una historia que relaciona, sin aspavientos, sin críticas, sin ajustes de cuentas, el mundo inca con el mundo de sus conquistadores porque, recordemos, de ahí es fruto el escritor que nació en Cuzco y murió en Córdoba el mismo día que Cervantes lo hacía en Madrid.
Entre dos orillas se publica en una colección juvenil, aunque, como siempre decimos, eso no indica nada porque todo lector deseoso de entrar en una época con sus claros y oscuros podrá encontrar alguna respuesta en las páginas del libro. La idea original fue lograr que la literatura saliera de las páginas de los libros de texto y se ofreciera a los posibles estudiosos sin intermediarios, de manera humanizada, con la emoción propia de la vida y de lo real.
Hay, como se dice en la nota final, algunos anacronismos, alguna licencia histórica o poética para tratar de relacionar mejor las teselas que formaron el puzzle de la vida del Inca Garcilaso de la Vega.
La portada, en sí misma, ya nos indica el contenido, dos orillas, cara a cara, dos mundos, dos deudas, dos modos de vivir y una sola lengua.


lunes, abril 02, 2018

La isla de las alucinaciones,
Joel Franz Rosell

Premium Editorial, 2017

La isla de las alucionaciones ha sido premiada con el V Premio Avelino Hernández de novela juvenil en su última edición, concedido por el Ayuntamiento de Soria. Es un relato organizado en torno a 17 capítulos, que nos lleva a la Cuba actual sin miedos ni reservas y que nos hace ver que los pueblos, por muy distintos que sean, pueden entenderse si así lo desean puesto que, como humanos, hay más puntos de unión que de diferencia.
Paloma, una joven adolescente española, está en Cuba para asistir a la boda de su tía Cata con el cubano Soto. Aprovechando el viaje va a ir con su amigo Jorge y otros amigos, Carbó y Kilito, a un pueblo imaginario situado en el nodeste de Cuba, La Chongolina.
Aprovecha el autor para aludir a la llegada, en condiciones casi de esclavitud, de más de 100.000 chinos a Cuba a mediados del S. XIX. Los descendientes de estos chinos son los pobladores de La Chongolina, el lugar donde vive la  familia de Maruchi, una de las jóvenes de la pandilla. 
Durante la primera parte de la novela, se nos narra una historia de jóvenes y de choques culturales superados con más o menos buen humor. Paloma todo lo guarda en su grabadora, incluido su diario personal que, sospechamos, es la propia novela, aunque narrada en tercera persona.
En La Chongolina son todos recibidos con agrado, aunque Maruchi hace todo lo posible por fastidiar a Paloma ya que la ve como a una rival frente a otro de los jóvenes, Jorge.
Hay un personaje que destaca entre todos. Nos referemos a Mamá Chong, la matriarca del poblado, una mujer de edad indefinida, que parece una vidente y que observa más allá de lo que los sentidos le ofrecen. Ella es quien alerta a los chicos acerca de la maldición de la llamada Isla de las Alucinaciones, muy cercana a la Chongolina. En esta Isla, misteriosa, en el pasado, se dieron casos de tráfico de esclavos y parece que la isla tenga su propia manera de ser. Eso llama la atención al grupo de amigos que acaban yendo a la isla, al principio diciéndolo y, después, de forma clandestina. Descubren otro misterio no menos duro que el tráfico de esclavos: el de drogas.
Así llegamos a la segunda parte de la novela, narrada de manera más rápida, con más acción e intriga. Los jóvenes destapan un caso de tráfico de drogas que tenía a la isla como base de lanzamiento, por así decirlo. No obstante, la policía a la que acuden estaba también implicada en el sucio asunto y la aventura está al punto de terminar mal, sobre todo para Maruchi y Paloma quien, secuestradas, acaban en Miami antes de regresar a Cuba. Sin duda, la emoción impregna las páginas de la novela.
La Isla de las Alucinaciones es una novela contra los prejuicios, contra los tópicos culturales y a favor de la interculturalidad. Es una novela viva, muy bien narrada, con unas descripciones certeras y con un diálogo real que nos permite conocer, de primera mano, a los personajes. Una novela juvenil, sin duda, pero que ha de ser del gusto de cualquier lector porque contiene intriga, acción, testimonio humano y crítica social.
Entre Maruchi y Paloma se acaban derribando las barreras porque, al fin, se conocen y eso, sin duda, es un ejemplo para todos los lectores y cualquier prejuicio que alberguemos. De alguna manera, podemos definir la novela como "iniciática" y no solo para Paloma y Maruchi, sino para todos los demás.
La Isla de las Aluciaciones se cierra con una promesa. Paloma embarca para España mientras Jorge le promete que irá a visitarla. Ese final abierto sugiere, y así lo deseamos, una nueva entrega de las aventuras de estos jóvenes.

sábado, marzo 31, 2018


La batuta de cristal,
Rosario Bersabé Montes
 Círculo Rojo, 2018

Rosario Bersabé muestra que no hay género menor a la hora de escribir poesía y que los versos destinados al público infantil son de igual valía y mérito que aquellos que dedica al público adulto. Y es que los niños y niñas son bien exigentes y huelen, a distancia, todo aquello que sea falso, soso, tópico y falto de interés. Así que estamos todos de suerte al poder disfrutar de La batuta de cristal.
 En los 25 textos que forman este poemario la alegría nos sale a recibir a manos llenas. El genio lírico de la poeta, tan entroncado con el flamenco y las cadencias del mismo, se muestra en estado puro en estos versos que nos contagian el ritmo, que irradian música, son, felicidad y dicha. Rosario Bersabé convoca, con duende y gracia, a distintos instrumentos, todos con sus características y los hace protagonizar momentos tiernos y especiales.
 Los instrumentos no están solos, en absoluto, los acompañan algunos niños que son, por así decirlo, los genios que saben sacar la música de tambores, guitarras, trompas, flautas, castañuelas, trompetas, liras y acordeones. Niños como Teresa, Simón, Carolina, Paula, Pedro, María o Niara son capaces de seducirnos con sus dotes de pequeños artistas y de hacer que adquieran alma sus propios instrumentos. Instrumentos humildes e instrumentos con solera clásica, no importa, lo que importa es que sean capaces de crear magia. Y eso, sin duda, lo hacen a manos llenas.
 En La batuta de cristal se mezcla la poesía tradicional con la clásica porque no hay barreras para la música ni para su manifestación en verso que es la poesía. Así, el romance, las seguidillas, las coplas y también las décimas, las liras, el ovillejo y otras más se enlazan con un ritmo muy marcado, porque la poesía que forma este poemario está hecha para ser leída, sin duda, pero, sobre todo, para ser interpretada de forma oral porque, solo así, se capta bien esa musicalidad que comparten el fondo y la forma de los poemas.
 No solo nos encontramos con niños e instrumentos, sino también con animales, pequeños y grandes, con personajes de cuentos, con elementos de la naturaleza e, incluso, con ese otro instrumento tan especial que todos tenemos que es el cuerpo ya que la danza o el baile también tienen su lugar en los poemas de La batuta de cristal. 
 Si nos paramos a observar el trabajo fino de Rosario Bersabé, veremos que nada es gratuito. Las personificaciones se enredan con las metáfora y con las onomatopeyas, hay enumeraciones, algún polisíndeton y muchas comparaciones. Y, sobre todo, el reconocimiento de la autora a los pequeños intérpretes y a su trabajo y tesón porque, no lo olvidemos, nada sale por casualidad, solo el sonido de la flauta que tocó el burro de Iriarte y que no ha sido invitado a nuestra fiesta.
 Toma el libro el título de un verso del último poema, “La orquesta de Niara”, en donde vemos a Niara, muy concentrada, dirigiendo en el bosque de los cuentos. Y es que todo es mágico aquí, la batuta, fabricada por el abuelo, los instrumentos y el público. 
Así que, niños y niñas, señores y señoras, llega el momento de dejar los quehaceres y las prisas aparcados, porque una juglar llamada Rosario Bersabé nos está convocando al son de sus castañuelas y no hay mano y pie que se resista, así que rápido, rápido, escuchen que es la hora de la música.

domingo, febrero 25, 2018

Obriu les portes,
Lletra de Txarango
Il.lustracions de Gemma Capdevila
Sembra Editorial 2017

Obriu les portes és un magnífic àlbum il.lustrat adreçat a la societat actual que, tant sovint, en lloc d`obrir les portes, les tanca. La cançó de Txarango, plena de llum i esperança, és conjuga amb unes il.lustracions metafòriques, carregades de simbolisme de la Gemma Capdevila. 
A les pàgines d´aquest llibre ens trobem cara a cara amb un dels drames més colpidors del nostre món, la necessitat de moltes persones de fugir de casa seva per motius diferents, però quasi sempre relacionats amb la guerra i la violència.
"La música -ens diu Txarango- és el batec dels pobles i amb nosaltres portem els seus camins". Davant de l´horror, de la lluita, de la por i dels plors posem poesia, posem música, posem paraules d´amor i de diàleg. No hi altra solució si volem que "cremi roig el foc d´un vers contra el foc de la guerra".
D´alguna manera, es vol parar el temps per oferir la benvinguda a aquestes persones,  per dir-lis que hi ha un altre camí perquè, ben cert, hauríem de ser "el demà de la tristesa i de la por". 
El llibre s´adreça, pel format, als nens i nenes, però, pel seu missatge, entenem que una persona adulta ha de fer de guia tant del text com de les il.lustracions. D´alguna manera, el compromís del llibre ens envolta i ens afecta a tots i, és evident, els nens i nenes són el futur i si creixen entenent que és millor obrir que tancar potser encara no estem condemnats a desaparèixer. 
Al crit d´obriu les portes! Obriu fronteres!, es manifesten els personatges del llibre, amb les mans vermelles, nues, amb una única bandera que ens parla d´igualtat, de veritat i de futur. La nit ens espera, però no ha de ser fosca, sinó lluminosa i plena com la que podem gaudir a les il.lustracions d`Obriu les portes, una nit immensa, ple d´estels, que ens porta de nord a sud, d´orient a occident i que ens fa no caure en l´oblit. El color blau, omnipresent, ens acompanya per aquest camí de la nit al dia.
En definitiva, un llibre necessari, oportú i molt potent que ens permetrà una reflexió seriosa i, a la vegada, plena de llum i d´esperança doncs no és un text que es doni per vençut, al contrari. Encara estem a temps de fer el que ens diu el títol del text: Obrir les portes de bat a bat, les portes del cor, de les llars i del futur.

domingo, febrero 04, 2018




Hoy, 4 de febrero de 2018, se ha presentado el libro "Relats mediterranis", en la Biblioteca de Constantí, coincidiendo con la entrega de diplomas y premios a los finalistas y ganadores del XI Concurso literario Constantí, dedicado esta edición a los relatos mediterráneos, coindiendo con que Constantí será sede en los próximos juegos del Mediterráneo, que se celebrarán a partir del 22 de junio de este mismo año.
En esta edición se han presentado más de 400 relatos, de los cuales se publican 101. Cuatro son las categorías, adultos, juniors, jóvenes y niños. Es uno de los concursos con más aceptación y participación de los que se convocan en la zona de Tarragona y alrededores. Su mérito es que está abierto a todas las edades y que, aunque no tiene premio económico, sí se destacan cuatro ganadores, uno por categoría y se publican sus relatos junto con los finalistas. Además, el libro, editado por Silva Editorial, se ofrece el mismo día del premio.
Los relatos que forman tan singular volumen ofrecen distintras visiones, puntos de vista, temáticas y maneras de entender, no solo la literatura, sino la memoria, la tradición oral y la presencia del mar.
El acto, conducido por el Sr. Manuel Rivera, ha contado con la presencia de distintas autoridades, miembros del jurado y participantes, no solo locales, sino de otras zonas como Barcelonao Alicante.
Quien estas líneas escribe, Anabel Sáiz, ha resultado finalista con un cuento de tono íntimo titulado "Hoy aquí".
Quien quiera leer los relatos puede escribir a premis.constanti@gmail.com
Sin duda una lectura refrescante, ilusionada y llena de voces distintas, infantiles, jóvenes, maduras, experimentadas, pero todas todas unidas por el hecho literario. Bienvenida sea la palabra.



lunes, enero 08, 2018

Postales coloreadas,
Ana Alcolea,
Contraseña Editorial, 2017.

Ana Alcolea es uno de los referentes más importantes de la literatura infantil y juvenil en castellano en la actualidad. Su obra, muy leída y valorada, y sus premios así lo atestiguan. No obstante, en esta ocasión, Ana Alcolea escribe cambia de registro y se dirige, en primer lugar, al adulto, aunque, sin duda, el lector joven sigue siendo un lector en potencia de este magnífico relato. 
Postales coloreadas , sin dejar de ser una novela, recoge también elementos biográficos de la propia autora y, sobre todo, de su familia. Es un homenaje, en última instancia, a las mujeres que la han predecido, a su bisabuela, Agustina, a su abuela, Mercedes y a su madre. 
A finales del S. XIX, un joven de casa bien, decide abandonar su Almería natal para entregarse a un sueño, el sueño de los ferrocarriles. Es Juan, el bisabuelo de Ana Alcolea, un hombre culto, con sentido de clase, liberal con él mismo, aunque no tanto con su familia. Juan ocupa distintos puestos en estaciones españoles, hasta que en una aldea gallega conoce a la que será su mujer, Agustina, Esta lo acompaña en esta aventura insólita que los lleva a Madrid y a distintos pueblos de Teruel, hasta que acaban en Zaragoza. Agustina es madre de siete hijos, un varón y seis chicas. Es una mujer de tierra, de valores anclados en la tradición, noble, acostumbrada a sufrir y a callar, pero capaz de sacar adelante a su casa, pese a que Juan, más dedicado a sus escaceos personales y a su propia vida, no le ayude demasiado.
Postales coloreadas nos da una visión de la historia española, a través de unos personajes que fueron testigos de la misma. Lo hace, como diría Unamuno, desde la intrahistoria, desde las personas que la sufrieron o que la disfrutaron, que te todo hay en  la novela.
A menudo, la mujer que es hoy Ana Alcolea se asoma a las páginas de su novela con el afán, no de moralizar o excusar, sino de explicarse a sí misma el devenir familiar y de entender por qué es cómo es y no de otra manera. Son muchos los momentos en que la autora se convierte en observadora de su propia familia, en testigo de unos hechos de los que, con cariño, con mucha ternura, extrae algunas conclusiones.
 Postales coloredas es un libro emocionante porque está escrito desde dentro, no es ficción, no es invento, es verdad como lo son todas las historias que se entremezclan de unas personas que, gracias a la pluma de Ana, ya son personajes literarios. Entrañable es Agustina, de una pieza es Mercedes, distinta es Pilar a todos los modelos de la época, por poner solo unos ejemplos.
La vida y la muerte se dan la mano en la novela, como el presente y el pasado, la evocación y la realidad, lo conocido y lo imaginado, porque Ana Alcolea no puede evitar, cuando así lo necesita y ella misma lo admite, echar mano a sus dotes narrarivas y hacer de una vida anónima una obra de arte porque eso es, ni más de menos, Postales coloreadas.
Son muchos los símbolos que aparecen en el texto. Sin duda, las postales antiguas que su abuela guardaba como un tesoro forman el hilo conductor de la novela, pero también algunas cartas y objetos, como un azucarero medio roto, la talla de San Antonio, dos bastones, un agujón,  un gramófono, unas muñecas con las que no se podía jugar... Son objetos reales, que existen aún y que tienen el poder de hacer crecer, a su alrededor, de nuevo la vida de quienes los usaron.
Decíamos que el texto es un homenaje a las mujeres, porque es el mundo de las mujeres, intimo, limitado por el de los hombres, sin muchos recursos, el que sobresale, el que se nos antoja más real y humano porque el es el mundo también de nuestras abuelas y nuestras madres. Unas mujeres que hubieran querido aprender a leer y a escribir pero que les fue vedado hacerlo por su condición de tales. Unas mujeres ingeniosas, hábiles, fuertes, valientes y capaces de enfrentarse con su propio destino. Así la portada hermosa, de Alberto Gamón, recoge la imagen de una mujer que quisiera escribir. ¡Cómo habría cambiado nuestra historia si estas mujeres se hubieran podido formar!
En suma, Ana Alcolea nos regala un fragmento de su propia historia, con total generosidad y consigue que sea también nuestra. Es, sin duda, su novela más personal y la que sigue un registro diferente, lo cual demuestra la versatilidad de esta escritora aragonesa con sangre andaluza y gallega en las venas.

domingo, enero 07, 2018

La boda alada
Texto: María Rosa Serdio González
Ilustraciones: Teresa Coll Sanmartín
Babidi-Bú Libros, 2017

Vengan, vengan, déjenlo todo y observen o, mejor dicho, participen, niños y mayores, todos están invitados a una gran fiesta, pero, eso sí, hay que llevar un regalo que sea especial porque lo que está al punto de celebrarse es una boda, pero no una boda corriente, no, qué va. ¿Les apetece conocer los detalles? Lean, lean...
Comenzamos a leer y se nos presenta la mariposa, grácil, bella, "como invitando a sentir la vida". No nos extraña, pues, que el siguiente protagonista, el saltamontes cartero, siepre llevando cartas, siempre puntual y atento, se enamore de ella, pero ¿cómo se lo va a decir?, "¿Qué excusa tendría / para ir a verla?/ ¿Cómo le diría que.../ empieza a quererla?". Decide mandarle una carta azul y esperar a que la mariposa quiera citarse con él. Y, en el siguiente poema, la respuesta es afirmativa y "salta el Cartero / y se va por el aire / dicharachero". 
A partir de este momento, tras los preliminares, el regalo de pedida y un noviazgo (al que no estamos invitados), Mariposa y Saltamontes preparan su boda. Por supuesto, tienen una lista de bodas, pero, y aquí deberíamos aprender de la sencillez de estos novios, no valen cosas materiales, no sabrían dónde ponerlas. Por lo tanto, todos los invitados se las ingenian y aparecen los primeros regalos de boda: el grillo una serenata, la araña les promete tejer una manta de seda, el ruiseñor promete cantar sus, amores, la luciérnaga le ofrece luz y así, sucesivamente, los distintos animales contribuyen a crear felicidad y magia. 
En una boda la tarta no puede faltar y esta es sensacional: "Ha de ser una torre / ha de ser un sabor, / ha de ser sentimiento.../ ¡Puro canto de amor!". Después, los detalles son muy importantes , se describe el ramo de novia.
Por fin llega la mañana de  la boda, con buen tiempo. Hay nervios, preparativos de última hora, complementos en los que pensar y mucho amor. Por la tarde, Mariposa sorprende con su traje de "pétalos de un cerezo" y los invitados van llegando poco a poco. Se celebra la boda con música, con chuches y con alegría compartida. Y, al compás del vals, los novios cierran la celebración e inauguran una vida.
La boda alada es un poemario singular. Nos narra, como acabamos de ver, los preparativos de una boda y lo hace derrochando ilusión. Los versos se entrelazan, se ofrecen detalles mínimos, que son los que más importan y se crea una atmósfera positiva, vibrante, llena de guiños al lector. Todos están invitados a la boda, todos son bienvenidos. Nadie sobra. Nadie es mal recibido. ¿Cómo no dejarse seducir con tanta magia? Además, los personajes son animales pequeños, que suelen pasar desapercibidos y que, esta vez, tienen su papel, muestran que lo pequeño, coo decíamos, es lo más importante. Y eso lo sabe bien María Rosa Serdio quien, con minuciosidad de orfebre, trabaja y paladea cada palabra, cada sentimiento y cada emoción. Su poesía es elegante, musical y elaborada, aunque logra que parezca sencilla que es  mérito de los buenos poetas.
Las ilustraciones, de Teresa Coll, son espectaculares, no por la grandiosidad de elementos, sino, justamente por lo contrario, porque nos ofrecen momentos privados, cuidados con mimo extremo. Son importantes los ojos de los personajes, pero también sus atuendos.Teresa Coll nos ofrece unos insectos tiernos, humanizados en parte, deliciosos y cercanos. Hay momentos realmente espléndidos, como la ilustración de la luciérnaga, la de la novia con su vestido de bodas o la de la tarta. 
Sin duda, verso e ilustración han crecido a la vez y se han apoyado y nutrido conforme la historia iba avanzando.
Mucho más podríamos escribir, pero ahora conviene que los nuevos invitados, niños y adultos, se sumerjan en este ambiente y se contagien de la alegría de vivir, de la celebración de los buenos momentos de la vida, sin lujos, sin aspavientos, solo con lo que más importa, la amistad y el amor.